Hace mucho ... mucho tiempo, dos mujeres decidieron adelantarse a su época.

La borrosa fotografía de la boda muestra a un hombre alto, en apariencia más joven que la mujer vestida de negro, con tocado oscuro y gesto serio, que se apoya en su brazo. Sus nombres eran Marcela Gracia y Mario Sánchez. Comenzaba junio de 1901, y en La Coruña la primavera tardaba; los trajes de los contrayentes parecen más adecuados para el invierno gallego, dilatado y lluvioso. El padre Cortiella, que ofició la boda, había bautizado a Mario un par de semanas antes, el tiempo justo para publicar las amonestaciones; se sentía orgulloso de haber convertido a aquel joven de unos 30 años, hijo de un inglés ateo, al que el amor de una señorita de buen nombre, hija de un oficial, había interesado por el catolicismo ...